CUBA REVOLUCIONARIA EN 1959: ACONTECIMIENTOS DE ENERO EN LA PRENSA EDITADA EN ISLAS CANARIAS

La victoria de la Revolución fue saludada con aparente entusiasmo popular. Las columnas victoriosas que avanzaban desde la provincia de Las Villas, encabezadas y dirigidas por los comandantes revolucionarios Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, eran objeto de manifiestas aclamaciones a su paso por las ciudades y campos, interrumpiendo con sus vivas y demostraciones de afecto el paso de las comitivas. A su llegada a la capital cubana eran recibidos por cientos de miles de habaneros que se habían congregado para tal fín. El antiguo ejército de Batista, desconcertado, no ofrece apenas resistencia ante el imparable avance de las columnas rebeldes, disponiéndose a negociar por medio de sus jefes naturales.

La periódicos editados en Canarias, a través de la publicación de amplios acontecimientos noticiables recibidos desde Cuba y a través de reveladoras editoriales, polemizaban en torno a los acontecimientos que tenían lugar en la otrora colonia española en el Caribe.

El periódico EL DÍA (1-1-59) de Santa Cruz de Tenerife, siempre referido al día anterior, con titulares a cinco columnas anuncia: "Las tropas de Fidel Castro han entrado en La Habana. Renace la normalidad en la capital después de un terrible día de terror". Alude a que el coronel Barquín, representante de las fuerzas del ejército de Batista, anuncia que ha puesto todas las fuerzas armadas a disposición de Castro, tal vez forzado por la huelga general que paralelamente a los acontecimientos tenía lugar en prácticamente todo el país. "Las autoridades civiles controlan la situación. No ha habido desórdenes durante la noche ni en las primeras horas de la mañana de ayer, día uno. Los saqueos y actos de pillaje duraron hasta la diez de la noche del mismo día, en que un numerosos grupo de personas, adictas al nuevo régimen, impedían los desmanes. Durante la noche se han escuchado disparos esporádicos en La Habana, pero la ciudad permanece hoy tranquila, no habíendose registrado más que escasos actos de violencia, que siguieron al terrible "día de terror" en que la muchedumbre, durante cuatro horas de desmanes y violencias, destruyó propiedades, especialmente el mobiliario de los hoteles Plaza y Sevilla, hechos a los que hay que sumar la luchas en la "Manzana de Gómez", con la rendición de los doscientos seguidores de Masferrer, uno de los más comprometidos seguidores de Batista, tras un tiroteo general, que afectó a otras manzanas próximas".

El ex presidente Prío Socarrás, dorrocado por Batista en 1954, se persona en La Habana para unirse a las fuerzas de los seguidores de Fidel Castro, al tiempo que comienza la evacuación de turistas norteamericanos, según el mismo rotativo de fecha 1 de enero.

El citado militar miembro del ejército de Batista, coronel Barquín, ha declarado en una emisora de radio, según noticias aparecidas en el citado rotativo tinerfeño, que ha pedido a Fidel Castro y a Urrutia vengan a la Habana para asistir a la ceremonia oficial en la que se haría entrega de la presidencia al doctor Urrutia.

Sin embargo el mismo rotativo publica declaraciones de Fidel Castro, aún en Santiago de Cuba, que manifiesta no desear el poder, "puedo asegurar que no tengo el propósito de posesionarme de él. Nosostros únicamente deseamos asegurar la libertad del pueblo".

El gobierno norteamericano, este mismo día, anuncia que se espera la llegada a La Habana de un barco para evacuar a los próximo 500 turistas y estudiantes sorprendidos en La Habana por la revolución de Fidel Castro. El funcionario de prensa del Departamento Lincoln White dijo que el barco "City of Havana", enviado desde Cayo Hueso (Florida), llegará en breve a Cuba con dicho fin.

El 8 de enero tendrá lugar la entrada apoteósica de la llamada "Caravana de la Libertad", al frente de la cual marchaba Fidel Castro, que había dilatado su presencia en la capital a la espera de la ocupación que habrían de efectuar previamente las columnas que le precedían. En el campamento de Columbia se dirigió a la inmensa muchedumbre allí reunida reafirmando los propósitos de la Revolución, si bien advirtió sobre las dificultades y obstáculos que encontraría y explicó al pueblo la necesidad de luchar unidos para consolidar aquel objetivo revolucionario.

"Terribles días de terror", en los primeros días de enero, afecta a los grandes propietarios, gobernantes etc., acompañado de inmensa incertidumbre de mucha gente, pero también, el enorme entusiasmo de los menos mimados por la fortuna.

La muchedumbre se lanzó a la calle, invadió los casinos y comenzaron los saqueos descontrolados. El Juez Piedra que era el magistrado más antiguo del Tribunal Supremo y designado presidente provisional por Batista antes de su marcha, hacía pública en el Palacio Presidencial una órden de alto el fuego dirigida al ejército y solicitaba a Fidel Castro que hiciese lo mismo.

Fidel desde el hotel Central Palma de Santiago coordinaba la operación mientras Che Guevara y Camilo Cienfuegos tomaban posesión de La Habana y de sus principales centros de poder.

Por su parte Radio Rebelde, que transmitía insistentemente consignas al movimiento clandestino y a los miembros del "26 de Julio" para que mantuvieran el órden y evitaran venganzas al tiempo que se disponía la ocupación de los cuarteles del Ejército, especialmente Columbia y La Cabaña, así como los puestos de Policía y otros edificios administrativos. Se dieron instrucciones para que todas las emisoras de radio de la isla sintonizaran con Radio Rebelde pues Fidel castro iba ha hablar. En esta su primera alocución pública para toda la isla pidió que nadie se tomase la justicia por su mano y ratificó la órden de huelga general para el día siguiente dos de enero de 1959.

Durante la madrugada se consumaría el triunfo rebelde ya que Fidel efectuó una apoteósica entrada en Santiago de Cuba, segunda capital del país y llamada "baluarte de la libertad", donde efectuó un vibrante discurso sobre la revolución que se llevará a cabo. Desde allí anunció que será el Juez Urrutia el nuevo presidente provisional de Cuba, en lugar del Juez Piedra nombrado por Batista.

A la mañana siguiente la ciudad la ciudad estaba paralizada por la huelga anunciada pero en auténtica fiesta que reunía a los seguidores armados de la revolución.

Comenzaba una semana de tensa espera y en La Habana, bajo el control de Guevara asentado en La Cabaña, Cienfuegos en Columbia y Chomón en el palacio presidencial, todo el mundo aguardaba la llegada de Fidel "el comandante en jefe del ejército, héroe de la revolución", que parecía no adelantar acontecimientos, tal vez por sabia prudencia.

Fidel Castro, por último, encabezó la caravana que a través de la isla recorriendo Bayamo, Holguín, Matanzas..., aclamado por gentes que le veían como un auténtico héroe, llegaba a La Habana el citado 8 de enero ante el aliento de la multitud que ante su presencia gritaba ¡Gracias Fidel!

Por sus personales y reiteradas iniciativas, Fidel Castro se colocó en situación de resolver el vació político existente, una vez que Batista, abandonado por sus aliados norteamericanos, tuviera que abandonar prontamente la Isla días antes.

A pesar de todo, la victoria de los rebeldes no hubiera sido factible sin el consentimiento y permisibilidad de los Estados Unidos en aquel momento, que como siempre actuaban en Cuba apoyando a las popular, como ya ocurriera en la destitución previa de Machado. Paradójicamente el gobierno norteamericano favoreció la victoria de Fidel Castro, quien, sin en el menor escrúpulo, difundió una primera imagen sólo progresista y lejos del socialismo comunista. Periodistas de la CBS y del NEW YORK TIMES presentaron un atractivo perfil del líder cubano como hijo de un importante terrateniente, educado en colegios religiosos, ex miembro del partido demócrata Ortodoxo, cuyo lema, que tanto vendía, era "el honor contra el dinero". Además había luchado contra la corrupción y el vicio de la época de Batista.

Ante el corresponsal del NEW YORK HERALD TRIBUNE, Jules Dubois, Fidel Castro no se definió ideológicamente, pero nego tajantemente ser comunista y dijo "...la única persona que tiene interés en acusarnos de comunistas es el dictador Batista: Ello le permite seguir recibiendo armas de los estados Unidos que se ven asi salpicados por la sangre de los cubanos asesinados. El Movimiento del 26 de Julio nunca habló de socialización ni de nacionalización de las industrias. Es completamente estúpido temer semejante cosa por parte de nuestra revolución..."

Ahora en el poder, las circunstancias políticas, especialmente la falta de tacto de los poderes norteamericanos, hicieron que aquellas aparentes convicciones quedaran modificadas en el transcurso de los dos primeros años de poder revolucionario, a partir de la fuga de Batista y entrada en La Habana del nuevo líder.

En efecto, aquella madrugada del 1 de enero de 1959 fue el inicio. La noticia corrió como un requero de pólvora entre los rezagados que seguían celebrando el fin de año por las calles habaneras: Batista había huido en su aeroplano particular y con sus familiares y amigos en dirección a Santo Domingo.

Había aprovechado la tradicional fiesta de Nochevieja en el Campamento de Columbia para reunirse, por última vez, con miembros de su gobierno y con jefes militares y amigos que le habían sido fieles a los que comunicó su decisión.

En la entrada de Fidel Castro, triunfante, en La Habana, la población que le esperaba, según fuentes dignas de crédito superaba el millon de personas, saludó con entusiasmo desbordante la entrada del que era de hecho el Gobierno Provisonal Revolucionario, proclamado desde Santiago de Cuba y, en funciones a partir del día 5 de enero. El presidente provisional era, como ya se había acordado previamente, el magistrado Dr. Manuel Urrutia Lleó, quien había conformado su gabinete en la misma población de Santiago, donde designó Primer Ministro al adinerado y opulento abogado José Miró Cardona, que procedía de circulos políticos opositores de Batista. Ambos, de tendencia conservadora si bien habían mantenido igual postura en el enfrentamiento al régimen derrocado, junto al Dr.Roberto Agramonte, Ministro de Estado, y al Ingeniero Manuel Ray en Obras Públicas, se hicieron cargo de este primer gabinete pro revolucionario. Sin embargo pronto se mostraron reacios a emprender las profundas tranformaciones que demandaba la población cubana desde hacía largo tiempo. Pronto surgirían contradicciones entre ellos y el verdadero poder revolucionario, representado por Fidel Castro y su Ejército Rebelde.

La Red de emisoras que controla Fidel Castro, prácticamente todas, (El Día tinerfeño de fecha 7-1-59), anuncian la llegada de Fidel a Matanzas reafirmando su próxima llegada a La Habana. Igualmente la prensa del mismo día informan que los Estados Unidos reconocen el gobierno de Urrutia dadas "las seguridades ofrecidas por el nuevo gobierno de Cuba acerca del cumplimiento de sus obligaciones internacionales y otros acuerdos....". No obstante el gobierno USA permanecerá a la espera de acontecimientos como ha sido siempre norma con la política de la isla antillana. Desde Madrid, se afirma la completa y permanente normalidad en Cuba, cuyas buenas relaciones diplomáticas confirma, al tiempo que se recuerda que el padre de Fidel Castro es español oirundo de Galicia y que había sido capitán de la marina mercante antes de marchar a la guerra de independencia cubana.

El mismo periódico EL DÍA, 6-1-59, en primera página y con grandes titulares resaltaba la presidencia de Urrutia, para a continuación en subtítulos aclarar que en solemne acto en la Universidad de Oriente: "Ha nombrado a Fidel Castro jefe de las fuerzas armadas". El mismo número nos dice que se problamaba la ley marcial en la provincia de La Habana y que han comenzado "las ejecuciones de represalias". El presidente provisional Manuel Urrutia, sin haber tomado efectiva posesión en La Habana, y una vez nombrado Fidel Castro jefe de las fuerzas armadas, consiente las ejecuciones que se están llevando a cabo en los acuartelamientos ocupados en La Habana contra "ciertos oficiales del Ejército regular y al amparo de la ley marcial...".

Comienzan las ejecuciones de represalias: los antiguos mandos de Batista, torturadores, soplones etc., serán fusilados en juicios sumarísimos por los misms guerrileros de Castro. La Revolución cubana optó por la "clásica limpieza" que han caracterizado a otras revoluciones históricas. El debate sobre los "ajusticiamientos", especialmente en 1959, aún están presentes en el discurso político de los anticastristas.

Al respecto el periódico aludido, 7-1-59, nos informa que "...el ex jefe de policía Hernando Hernández ha sido detenido en la madrugada última por miembros de la milicia revolucionaria y comparecerá ante el tribunal que habrá de juzgarlo..."

Tras esta victoria inicial y hasta este momento la prensa recoge que continúan los juicios sumarísimos contra los presuntos criminales de guerra, seguidores de Fulgencio Batista, el presidente derrocado. "Hasta este momento unas 20 personas de las fuerzas armadas y policías han sido ejecutadas en virtud de la ley marcial imperante. Además están en espera de juicio unos 1300, entre ellas 800 policías y miembros de las fuerzas armadas y unos cien civiles en espera de comparecer ante los tribunales, El Día 7-1-59.

En noticia aparecida en el mismo rotativo, días despues, 13-1-59, se anuncia que "en círculos allegados al nuevo régimen cubano se declara que ha ordenado la suspensión de ejecuciones de aquellos elementos comprometidos con el régimen de Batista y acusados de crímenes". Estas manifestaciones se han hecho a través de medios escritos y radiados en Nueva York, según los acuerdos a que llegaban Urrutia y Fidel Castro en una reunión celebrada recientemente. Sin embargo el mismo diario, anunciaba a través de la estacion de radio CMQ de La Habana que a las 20 hora española han sido fusilados 19 "criminales de guerra".

Al día siguiente, el Día,14-1-59, a través de la agencia EFE, desde santiago de Cuba, informa de la ejecución de 106 "criminales de guerra", en esta ciudad oriental, bajo la supervición de Rául Castro, hermano del dirigente cubano y comandante militar de la provincia de Oriente. Protestó enégicamente de la definición dada por periodistas como "baño de sangre" para describir su justicia revolucinaria. En una conferencia de prensa habló a los corresponsales de las torturas, asesinatos y atrocidades sufridas bajo el régimen de batista, indicando que cada puesto militar tenía su cementerio particular donde se procedía a enterrar a las víctimas. Al día siguiente en el mismo periódico, 15-1-59, se lee: "Urrutia, ante la TV cubana, anuncio que daría publiciada las pruebas de los crímnes cometidos bajo el régimen de Batista", y añade que se han dado órdenes a los tribunales revolucionarios para que devuelvan al gobierno los documentos que se refieren a los criminales. Declaró, ademas, que se darían a la publicidad dichas pruebas, con el finde hacer cambiar la opinión exterior, particularmente la de los estados Unidos, sobre lo que ocurre en Cuba. Urrutia dijo que las relaciones con Estados Unidos son cordiales pero que Cuba insiste en el matenimiento de su punto de vista. Es lamentable, agregó, que el pueblo norteamericano estuviese erróneamente informado, y finaliza advirtiendo que los intereses de los simpatizantes con el régimen de Batista, organizadores de campañas difamatorias, serán expropiados..."

El día anterior anunciaba El Día, 12-1-59, según la agencia EFE, que los partidarios de Batista en la Ciudad de Camagüey no se habían rendido como ha ocurrido en La Habana y otras ciudades. En círculos informativos se dice que estos dirigentes todavía no han recibido órdenes de la capital para cooperar con las autoridades de Fidel Castro. Las fuerzas de Fidel Castro han comenzado a registrar los vehículos que llegan a esta Ciudad, despues de haber detectado cierto número de armas automáticas en un vehículo que procedía de La Habana ocupado por tres personas que llevaban documentación falsa.

Con fecha 13-1-59, El Día publica una extensa entrevista concedida por el cónsul de Cuba en Tenerife Carlos González Martínez, llevada a cabo por el periodista tinerfeño Luis Alvarez Cruz, bajo el significativo título de: "La colonia canaria en Cuba, sin novedad", de la que por su interés para el tema que nos ocupa extraemos su contenido en los aspectos más destacables por su valor documental. Advierte el entrevistador que el cónsul cubano es poco dado a las confidencias periodísticas, si bien es persona amable y muy conocida en todos los círculos tinerfeños, quien a la pregunta de la situación en Cuba contesta que hasta ahora es satisfactoria. En sentido general el orden ha sido restablecido y la tranquilidad garantizada. En cuanto a la suerte de los tinerfeños puedo decirle, sin temor a pecar por ello de indiscreto que acabo de recibir una larga epístola del doctor Andrés Castañeda Padrón, que me da cuenta que la colonia canaria se encuentra sin novedad". Añade que los canarios en general se mezclan poco en la política cubana. Se trata por lo común de gentes de trabajo a muchos de los que conozco y que sus sentimientos íntimos están del lado del movimiento que patrocina el Dr. Fidel Castro, quien desde el primer momento les garantizó la paz. Respecto a la zafra azucarera que tendrá lugar en estos momentos, el cónsul apela de nuevo a las noticias que le trasmite el herreño residente en Cuba Andrés Castañeda, en el sentido que la misma está garantizada por el nuevo gobierno, integrado por hombres límpios de toda mácula. Esta zafra será de las mejores que ha tenido Cuba. La caña se muestra propicia y el trabajo habrá de desarrollarse dentro del marco de la más absoluta tranquilidad comunal.

Añade más adelante el entrevistado que "mi opinión personal tiene un interés muy limitado, aunque todo cuanto ocurre en mi patria ha de interesarme lógicamente, y mucho más en este caso concreto. Soy cubano, y por añadidura oriental; conozco incluso la Sierra Maestra, y este conocimiento me dio por anticipado la visión del triunfo de las huestes de Fidel Castro. Los Castro también son de Oriente, en donde como es lógico cuentan con muchos amigos. Conocí a su padre Angel y a su madre, una virtuosa mujer cubana de origen humilde - ascendencia canaria - y de grandes merecimientos. En la actualidad el doctor Fidel Castro se parece extraordinariamente a su progenitor. Entonces en la época a que me refiero, año 1931, los hijos eran pequeños. Puedo asegurarle que eldotor Fidel Castro es un hombre de rica solera espiritual e intelectual por lo que yan mucho que aguardar de él y por el movimiento que acaudilla". Respecto a la revolución el entrevistado se imagina que alcanzara a todos los resortes y estamentos del poder. En lo que se refiere al cuerpo consular no quedará grandemente afectado por que el papel de los mismos es un mero servicio al país al que sirven. Y tanto ayer como hoy o mañana personalmente estará al servicio de Cuba que es la madre común de todos los buenos cubanos. Cierra la entrevista confirmando que la colonia cubana en la Isla se encuentra sin novedad, despidiéndose del periodista Alvarez Cruz, al que agradece su desvelo con el que llaman "el representante consular de Cuba en Tenerife".

Urrutía fue un presidente "simbólico" que Fidel "negoció" para acaparar el poder total desde la sombra, al tiempo que mantenía una imagen de "independencia" y ajeno al poder político. Más tarde con igual fín fue sustituido por Dorticós. De hecho, después de estas fechas ninguna otra persona ha detentado nintún otro poder poder máximo sobre el mismo.

Es de significar que se llevaron a cabo, desde estos primeros días de enero, la urgente creación de tribunales revolucionarios para juzgar a aquellos más compromtidos con las fuerzas represoras o depravadas del régimen batistiano, que pretendían marchar del país, si bien no contaron con el visto bueno total del presidente Urrutia y de sus Ministros.

En el mismo número de EL DÍA, 7-1-59 aparece una breve nota de la agencia Cifra, que anuncia no haber novedad en la colonia española residente en Cuba, según información de la Oficina Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, procedente de la embajada española en La Habana. El embajador Juan Pablo Lojendio, marqués de Vellisca, aparece en un programa de televisión y expresoó sus mejores votos para el restablecimiento de la normalidad en Cuba. Al ser interrogado por los periodistas, denegó que el Gobierno español hubiese vendido armas o municiones al Gobierno de Batista y puso de relieve que la Embajada española concedió asilo a muchos cubanos perseguidos por Batista, en declaraciones concedidas en La Habana que publica El Día, 4-1-59.

Las desavenencias entre el Directorio Revolucionario y revolucionarios fidelistas continúa a pesar de los buenos oficios llevados a cabo por Fidel y sus colaboradores en torno a esta facción también revolucionaria y antibatistiana. Tal vez lo que pretendía el líder máximo de la revolución cubana era deshacerse diplomáticamente de los miembros más destacados de esta organización, en evitación de propagación de influjos negativos en el proyecto unitario, y de hecho una vez consolidada la situación envió a los más conflictivos a misiones en el extranjero. A este respecto la prensa canaria hablaba, en primera página (El Día, 5-1-59), que el presidente Urrutia retrasaba su llegada a la capital cubana debido a las desavenencias surgidas entre los seguidores de Fidel Castro y un grupo de estudiantes "antibatistianos"..."mientras el comandante Camilo Cienfuegos, jefe de la guarnición de Columbia, declara que la ley marcial se había impuesto, por órden exprsa de Fidel Castro, el presidente Urrutia -que había llegado por vía aérea desde Santiago -permanecía en el aeropuerto de Rancho Boyeros, y se negaba a entrar en la ciudad de La Habana hasta que los estudiantes del "directorio revolucionario no desalojaran el Palacio presidencial y la Universidad"

El portavoz del "Directorio Revolucionario" declaró que no se retirarían del palacio presidencial hasta que no obtuvieran de Urrutía garantías formales de que se mantendría la unidad que caracterizaron siempre las relaciones existentes entre el directorio revolucionario y el "Movimiento 26 de Julio".

El problema de la unidad entre las distintas fuerzas progresistas, incluido el PSP (Partido Socialista Popular), equivalente al comunista pro soviético, fue otro al que tuvo que hacer frente Fidel Castro, que pretendía la hegemonía del movimiento revolucionario por el fundado M 26 J, pero que no podía eliminar pero sí integrar como de hecho hizo posteriormente. El mismo diario un día despues anunciaba que: "...Se cree saber que el acuerdo entre el Directorio y el M26 J se firmó por los jefes militares de ambos bandos, Comandante Cienfuegos, por los segundos y Rolando Cubela por los estudiantes"...Aspecto que se confirma con el consentimiento de Fidel Castro, así como la disolución de las dos cámaras parlamentarias cubanas, consideradadas "nidos de corrupción". Con ello termina otro de los últimos vestigios del régimen caído, que unido a la disolución del poder militar, legislativo y judicial, produce una "vacio institucional" que pasa a ser ocupado por personas de la confianza de Fidel Castro y en otros casos por los propios guerrilleros, sin apenas prepararación pero totalmente "fieles" al mandatario revolucionario.

Sin embargo, una vez que Fidel se instala en La Habana, se inician las fisuras entre ambas organizaciones, El Día, 9-1-59, en que se trasluce el descontento por la actitud del "directorio revolucionario" cuando comenta las declaraciones del dirigente Faure Chaumón, que considera "mal intencionadas y no sinceras ni ambiguas", al tiempo que reitera su intención de dar cabida a todos los represenantes de los diferentes grupos revolucionarios.

El mismo periódico EL DÍA, 7-1-59, nos dice que el presidente designado, Dr. Urrutia ha celebrado, hoy día 5, su primera reunión ministerial y ha dictado una proclama en la que queda disuelto el Congreso y promete la celebración de elecciones dentro de las próximas doce o trece semanas. Dice también que el Dr. Fidel Castro, jefe de la revolución que derrocó el régimen de Batista, había rechazado un puesto en el Gobierno prefiriendo vigilar los acontecimientos. El Dr. Urrutía anunció que gobernará con arreglo a la Constitución de 1940, con las modificaciones introducidas para situaciones exepcionales, y que no permitirá el juego en Cuba. El incipiente gobierno de Urrutia es reconocido por el de Panamá, El Día, 7-1-59. En el mismo número, al cierre de la edición, aparece una foto de Fidel Castro, cuyo titular nos habla de "un atentado frustrado contra Fidel Castro en Santa Clara", cuando se acercaba a la capital cubana desde Oriente, y por un grupo de contrarrevolucionarios. Será el primero de una larga serie de intentos que jalonarán toda su vida.

La entrada de Fidel Castro en la Habana forma parte de la "mitología Castrista. El poder se construye también sobre la base de mitos que se van formando en torno a una figura que adquiere cada vez mayor dimensión. La prensa canaria así lo testimonia en alarde de titulares: "Extraordinaria manifestación pública y objeto de un gradioso recibimiento" El Día 7-1-59.

Todos los rotativos consultados coinciden en que el evento constituyó una extraordinaria manifestación pública que paralizó por completo la vida comercial en la Ciudad. Mientras Castro llegaba al frente de sus hombres, precedido por una decena de tanques, los cañones de la ciudad disparaban las 21 salvas de salutación, los buques sonaban sus sirenas, los navíos de guerra correspondían a las salvas con sus baterías, las campanas de las iglesias repicaban constantemente y la gente lanzaba gritos de viva.

El mandatario revolucionario fue saludado por el presidente provisional, Urrutia, a la llegada al Palacio presidencial, a donde había llegado sorteando la inmensa muchedumbre que le aclamaba

El Día 9-1-59, en primera página informa que Los Estados Unidos se opondrán a la agresión comunista en cualquier parte y que en este peligrosos mundo no puede dejar de existir la fortaleza norteamericana. Eisenhower manifiesta " Estoy tratanto de que en el mundo impere la norma del derecho de sustitución de fuerzas y no podemos tener total confianza en los tratados internacionales de que forman parte los comunistas". Aparece el contexto de la guerra fría a la que se suma el reciente triunfo de la revolución cubana, de dospechosa ideología en estos momentos. Ya los mandatarios de Estados Unidos intuyen que la isla cubana pueda caer bajo la orbita de influencia comunista, si bien la actitud política en estos momentos es de suma cautela, confiando en la no filiación marxista de Castro.

Sin embargo La URSS reconoce al gobierno cubano, Idem 9-1-59, en telegrama enviado al efecto. Es igualmente significativa la presencia del dirigente soviético Anastas Mikoyan en la ciudad de Los Angeles, donde habló con un grupo de estudiantes a los que dijo " Vds. no pueden hacer una revolución de guantes blancos. Sin duda nosostros hemos cometido errores pero los estamos enmendando, y nuestro sistema es más democrático cada día...". Igualmente manifestó el interés que tiene la URSS por ampliar el comercio ruso con los Estados Unidos, El Día 11-1-59. Dos días más tarde, Eisenhower "conferenciará" con el ministro soviético Mikoyan, en esperada "comida de negocios"

El mismo rotativo, El Día 9-1-59, nos informa que "las embajadas cubanas pasan a ser ocupadas por partidarios de Fidel Castro. A las 24 horas de la caída de Batista estaban ya en sus manos las de Washington, París, México, Quito, Bogotá y Lima, y que según el corresponsal para la agencia FIEL de España, "la caída del régimen de Batista ha sido cogida con vivas manifestaciones de júbilo en los países de Hispanoamérica y de los Estados Unidos, donde residen numerosas comunidades de exiliados cubanos...". igualmente el gobierno francés decide reconcer "inmediatamente" al régimen de Manuel Urrutia, presidente del gobierno provisional creado por Fidel Castro en Santiago de Cuba. En declaraciones a la prensa el embajador cubano, Ayala, indicó que Fidel Castro y el "Movimiento 26 de Julio" son los auténticos valedores y representantes de los "auténticos ideales de libertad y democaracia que siempre han animado al pueblo cubano", añadiendo que el régimen derribado de Batista actuó siempre con daño al nacionalismo cubano.

En Ciudad de México, la embajada cubana se encontraba desde la tarde del día 1, prácticamente en manos de Teresa Casus, líder local del M26 J. La embajada le fue entregada oficialmente por el encargado de negocios "bajo reserva de inventario", ya que el embajador titular se enontraba en La Habana a donde se había dirigido días antes por motivos familiares.

En Quito, el embajador de la República cubana, Vicente Valdés, entregó las llaves de la legación a Jacinto Vazquez el representante revolucionario ante un centenar de exiliados cubanos.

En Bogotá, la policía local dispersó a una manifestación de cubanos que trataban de ocupar el local de la embajada mientras que por las calles de la ciudad, centenares de exiliados celebraban la caída de Fulgencio Batista. El embajador cubano, Fernando Gutierrez que había sido herido por un estudiante en el asalto, se refugió en su residencia protegido por la policía.

Otros desordenes acontecieron en Lima, donde los exiliados sí lograron apoderarse de la embajada cubana mientras las fuerza pública vigilaba la residencia del embajador José Caminero en evitación de cualquier agresión.

El mismo corresponsal, termina la crónica indicando que Francisco Batista, hermando del presidente derrocado, junto a 46 cubanos más, entre ellos algunos oficiales superiores de la policía, declaraban en Miami que deseaban regresar inmediatamente a Cuba.

En una nota destacada de la agencia Cifra, y con amplios titulares, El Día, 9-1-59, se anuncia la entrega de la embajada cubana en Madrid. A las cuatro y treinta horas de esta tarde, día 10 en Cuba, por el encargado de negocios interino, consejero comercial Manuel Valdés, hace entrega de la embajada a Enrique Canto, miembro de la milicia cívico revolucionaria, en virtud de orden cablegráfica del ministro de Estado de Cuba, Sr. Agramonte, que dispone dicha entrega con carácter provisional al Sr. Canto. Dicha entrega se ha llevado a cabo en presencia del personal burocrático y funcionarios de dicha Embajada. Actuaron como testigos Gerard Simón Escalona, del directorio revolucionario, y Ramón García Gutierrez del movimiento "26 de julio".

Con fecha 25, los representantes en España del citado Movimiento 26 de Julio, convocan una conferencia de prensa en la Embajada cubana en Madrid, para informar sobre los últimos sucesos políticos que han tenido lugar en la nación hermana, El Día 24-1-59. El encargado de negocios, Enrique Canto, asturiano de origen y periodista de la escuela de EL DEBATE, se dirigió a los colegas presentes y comenzó resaltando la gratitud de los dirigentes del nuevo régimen cubano hacia el gobierno de España por la generosa acogida que a lo largo de estos últimos años se ha dispensado a los refugiados políticos en la Embajada de España en Cuba, donde siempre hallaron facilidades de toda índole para trasladarse hasta este país ibérico donde se les concedía amplia hospitalidad.

Aportó a los periodistas madrileños asistentes a la rueda de prensa una extensa información gráfica sobre las recientes jornadas políticas en Cuba, epsecialmente referida a la popularidad de que goza el jefe revolucionario Fidel Castro y el apoyo que, constantemente, recibe del pueblo cubano que acude a mas masivas manifestaciones de adhesión. Igualmente hizo constar el apoyo que recibe de los intelectuales cubanos que habían luchado contra el régimen anterior. Respecto a la actual represión que contra cuantos colaboraron con el mismo, dijo que no se han producido ejecuciones en masa, que todos los procesados han sido sometidos a un juicio justo con posibilidades de defensa, siendo perseguidos y castigados los autores de hechos graves que han sido probados. Aludió al terror que reinaba en Cuba durante el régimen de Batista y calcula en 20.000 las victimas que fueron ejecutadas durante su mandato, entre ellas por los bombardeos de aviones gubernamentales efectuados sobre seis ciudades; insistió en que actualmente sólo se ejecutan los autores principales de tales hechos y que los que no han particpado nada tienen que temer y pone como caso altamente significativo la puesta en libertad de un hermano de Fulgencio Batista contra el que no se le ha podido probar ninguna acción ilegal.

Añadio el embajador en funciones, que el contenido ideológico del Movimiento 26 de Julio, tiene como objetivo la supresión de muchos partidos políticos para crear una auténtica economía nacional, sin que ello significa la nacionalización de empresas, y dotar a Cuba de un ejército eficaz. Confirmó que Fidel Castro hbía participado en el intento de desembarco en la República Dominicana contra el Goberno del general Trujillo, pero negó que hubiera participado en el llamado "bogotazo" del lado de los "apristas colombianos".

Preguntado sobre la suerte que había corrido el anterior embajador en España, Remos, manifestó que se encontraba refugiado en la embajada argentina en la Habana y que había sido inhabilitado. Respecto al Sr. Núñez Portuondo, destacado intelectual y diplomático cubano, representante de su país en la ONU y famoso mundialmente por sus vigorosos ataques a Rusia y al comunismo, dijo que había quedado destituído e inhabilitado, pero que se hallaba refugiado en los Estados Unidos.

El corresponsal en Madrid de la agencia United Press solicitó del Sr Cantó que intercediera a favor del anterior agregado de Prensa en la Embajada, excelente profesional de limpio historial político, a quien los recientes acontecimientos habían sorprendido en La Habana, a lo que no hizo comentario alguno.

En esta conferencia de prensa acompañaron al encargado de Negocios, los doctores Jorge Mañach, Manuel Payán y el cónsul provisional Gerard Simón, así como Roberto Capote, todos afectos al nuevo régimen cubano.

La prensa Canaria, en especial El Día, 5-1-59, nos informa que se suspenden los vuelos de las compañías aereas de navegación "para prevenir la huida de criminales de guerra", al mismo tiempo que se ha prohibido a los súbditos cubanos las salidas del país. Sin embargo, informa el corresponsal, la situación en la capital en el día de hoy, 6 de enero, ha sido tranquila volviéndose poco a poco a la normalidad. Todas las restricciones, como la censura, la ley de urgencia, así como la ley marcial, que ha estado en vigor en la provincia de La Habana durante ocho horas, han sido levantadas, esperandose para mañana la llegada de Fidel Castro desde Oriente...Sin embargo serán deportados los miembros del gobierno golpista venezolano de Marcos Pérez Jiménez que se encontraban refugiados en Cuba, bajo la protección de Fulgencio Batista".

El mismo rotativo con fecha de fecha 15-1-59, en noticia de la agencia EFE fechada en Washington, nos habla de la autorización por sesenta días que dispone la esposa del ex presidente Fulgencio Batista para residir en los estados Unidos a fín de econtrarse con uno de sus hijos, mientras su esposo se halla actualmente en la República Dominicana.

La prensa canaria, más tarde, nos informa de la solicitud de asilo que Batista solicita al presidente del gobierno francés, Charles de Gaulle, El Día 22-1-59, y que según fuentes bien informadas, según la opinión del diario, "es probable que lo obtenga ya que el Gobierno de Batista fue uno de los primeros en reconocer el de De Gaulle durante la Segunda Guerra Mundial. Además Cuba fue un fiel alidado de Francia en todos los debates de las Naciones Unidas". Pero Batista permanecerá en la República Domincana, en calidad de refugiado político, a cuyo gobierno solicitará el preisente Urrutia la extradición para ser juzgado como "criminal de guerra".

El Día 28-1-59, nos informa que Fidel castro con objeto de evitar la salida de los que considra "criminales de guerra" de territorio cubano, intervendrá en el llamado "pleito entre el Cuerpo Diplomático y el Palacio Presidencial", motivado por la negativa del Gobierno cubano a negar solicitudes de visada de salida a unos 83 refugiados que se encuentran en las embajadas hispanoamericanas en La Habana.

Por todo ello es noticia que el Cuerpo diplomático ignora una fiesta nacional cubana, recogido por el mismo número del citado diario tinerfeño, que aclara que la diplomacia acreditda en La Habana no ha celebrado ningún acto protocolario oficial, para este día 28 de enero, festividad del 106 aniversario del nacimiento de José Martí Pérez, héroe de la independencia cubana, sospechándose sea debido a la negativa del Gobierno cubano a reconocer el derecho de asilo político. El famoso litigio con el cuerpo diplomático llevado a cabo por el Gobierno que preside Manuel de Urrutia, pero que dirige Fidel castro, que niega la concesión de un salvoconducto general para todas las personas que se hallan acogidas en las embajadas por no simpatizar con el régimen cubano. Sólo estudiará, dice el rotativo, cada caso en particular y actuar en "consecuencia con el historial" de cada personaje político asilado. A pesar de la protesta del Cuerpo dipolmático, que insistió en la necesidad de respeto a este derecho fundamental, Urrutia no cambiará su postura.

En el Congreso norteameriano aumenta considerablemente la indignación por las ejecuciones en masa, despues de conocer fusilamientos en masa en Oriente.

Fidel Castro, sin embargo, habla a las multitudes y pide a los Estados Unidos "que devuelvan a los criminales de guerra batistiastas y su dinero", y así lo reitera en un discurso que tiene lugar ante el Palacio Presidencial la noche del 16-1-59, en que declara que no pasarán de 450 los cubanos que serán ejecutados por los "crímenes de guerra" cometidos durante el régimen de Batista. Afirmó que el total de criminales de guerra que morirán serán menor que el número de cubanos muertos por los agentes de Batista, sólo en la villa de Minas de Bueyecito en la provincia de Oriente. Los funcionarios norteamericanos prometen una "posible" devolución de algunos colaboradores del expresidente Fulgencio Batista, en el caso de que el gobierno de Fidel Castro les acuse de delitos de carácter común. No obstante los mismos funcionarios (El Día 15-1-59), añaden que, en virtud del acuerdo de extradición cubano-norteamericano, este país no tiene obligación de devolver a Cuba personas residentes en su territorio.

Una semana más tarde los Estados Unidos corroboran en comunicados oficiales procedentes del Departamento de Estado que recogidos por la prensa canaria, El Día 21-1-59, nos indican: "no se procederá a la extradición de refugiados cubanos para ser sometidos a juicios que se siguen contra supuestos "criminales de guerra", aunque hasta ahora no se ha recibido ninguna petición de extradición de algunos de los 250 batististas refugiados en los Estados Unidos, se considera inminente una solicitud oficial del Gobierno cubano en este sentido".

De cualquier forma, el Departamento de Estado, advierte que la cuestión de refugiados cubanos acusados de tales delitos es sumamente delicada, y vulnera los tratados que al respecto existen con la República de Cuba, especialmente en aspectos de carácter netamente político como son los que nos ocupan.

En su discurso antinorteamericano, Castro hizo un llamamiento para que se concentren medio millón de personas en la manifestación a celebrar el próximo miercoles para rechazar la intervención extranjera.

El líder revolucionario cubano, en sus continuas apariciones públicas, con cada vez mayor número de adeptos, explicaba puntos fundamentales, en especial sobre la proyectada ley de reforma agraria, así como sobre el derecho de Cuba a gobernarse sin tutela de ningún país extranjero, entre otras medidas de su programa revolucionario.

En el Día 18-1-59, ante la Televisión Cubana, Castro expresa el deseo de que los norteamericanos no se mezclen en los asuntos de Cuba, que el gobierno provisional de Cuba desea relaciones amistosas con los Estados Unidos, sin interferencias, tratando de justificar la necesidad de que "los criminales de guerra" sean juzgados.

Esto mismo lo corroborará en la masiva concentración monstruo en La Habana ante el Palacio Presidencial (El Día 18-1-59), donde invitará a los representantes norteamericanas para que presencien los juicios públicos que tienen lugar en La Habana, y así lo hace saber Urrutia, oficialmente, incluso ofreciendo garantías a la Cruz Roja Internacional de que serán respetadas las convenciones de Ginebra.

Millones de norteamericanos vieron por la televisión un fusilamiento en Cuba, lo que produjo gran indignación en los Estados Unidos, El Día 24-1-59, Crónica de Blanco Tobio desde Nueva York. El fusilamiento de un mando del ejército cubano, condenado a muerte por un tribunal revolucionario, fue presenciado por millones de televidentes. Esta cruel escena televisada en directo fue contemplada con espanto en muchos hogares americanos a la hora de la cena. Incluso oyéndose la voz del militar dando la órden de su propio fusilamiento. Añade el corresponsal que el "shock" psicológico producido por esta espelugnante escena, se hace extensivo al conocerse que en todos estos pasados días se han contabilizado centenares de fusilamientos llevados a cabo por pelotones fidelistas.

La opinión pública norteamericana, que hace sólo unos días había saludado al Movimiento 26 J como de liberación para Cuba, observa con temor la magnitud de descontrol que van tomando los acontecimientos, y en Washignton se ejercieron presiones para que el Gobierno protestase oficialmente o al menos tratara de impedir por algún medio la nefasta continuación de los Tribunales revolucionarios cubanos. El Departamento de Estado, no obstante, continuará una estricta política de "hands of" o sea de no intervenir en asuntos cubanos que no afecten a los netamente norteamericanos, toda vez que cualquier gesto hostil perjudicaría irremisiblemente a los propios intereses nortemamericanos en Cuba, donded sólo la inversión privada supera los mil millones de dólares. Además el mismo Fidel Castro se adelantaba para afimar que cualquier intervencionismo yanqui no haría más que aumentar el número de víctimas. Estas declaraciones que deterioraban aún más las relaciones cubano norteamericanas desde primeros de mes, obligaron al Departamento de Estado a abstenerse de cursar cualquier protesta oficial sobre los graves acontecimientos que sin duda perjudicaban a sus intereses, pero que aconsejaban una político de "compás de espera". De todas formas tal posición fue censurada por varios congresistas y muy controvertida en medios de prensa, cuyos editoriales han discutido tanto la gravedad del régimen policiaco de Batista en sus últimos tiempos, como el constatado terrorismo revolucionario impuesto por Fidel Castro hasta aquellos momentos, con visos claros de continuación.

No obstante la opinión pública norteamericana mantiene la esperanza, fuera de los cauces oficiales, de una pronta normalización de los acontecimientos y que Fidel Castro acabará optando por un término medio entre una amnistía general y la represión implacable, para finalizar en una fórmula similar a las que, en pasadas ocasiones, concluía la política cubana, siempre con la mediación norteamericana.